La palabra Mentor tiene su origen en un personaje de la Odisea. Cuando Ulises marchó a la guerra de Troya, encomendó a Mentor la tutela y la educación de su hijo Telémaco.

Durante años, bajo el auspicio de Mentor, Telémaco aprendió todo lo que necesitaba para valerse por sí mismo y llevar a buen término su tarea.

Con el paso del tiempo, el vocablo “mentor” sufrió un deslizamiento semántico y pasó de nombre propio a nombre común, es decir, de hacer referencia a un individuo determinado a denominar a toda aquella persona que realice una función de consejero, guía o tutor.

El Mentoring es la relación profesional entre el Mentor y el Mentorizado, que es la persona tutelada, guiada y aconsejada por el Mentor.

Conviene aclarar que un Mentor no es lo mismo que un Coach.

En el del caso del Coach, éste no requiere de conocimientos técnicos sobre el objetivo que pretende alcanzar la persona a quien le realiza el Coaching, a quien se le denomina Coachee, ya que es el propio Coachee, el que debe ser conocedor de aquello que pretende conseguir con la ayuda de su Coach, quien se limita a acompañarle en el proceso intentando hacerle reflexionar sobre las decisiones que él mismo debe tomar, por tanto, el Coach, no suele dar consejos ni asesoramiento técnico, ni tan siquiera debe juzgar la actitud o comportamiento de su Coachee.

En el caso del Mentor, sí que debe tratarse de una persona con mucha experiencia en el mundo de la empresa, ya que su principal función es la de transmitir conocimientos, consejos y asesoramiento técnico, además de guiar a su Mentorizado, ayudarle a diseñar las mejores estrategias y conseguir sus objetivos con las mayores garantías de éxito y hacerlo todo en el menor tiempo posible. De ahí que los mejores Mentores son aquellos que tienen una larga y exitosa carrera profesional a sus espaldas.

Un buen mentor impulsa el desarrollo profesional de su Mentorizado, le traslada todos sus conocimientos y experiencia adquirida a lo largo de toda una vida profesional y pone también su red de contactos a disposición de la persona Mentorizada, a quien le suele aportar una nueva visión y perspectiva respecto de los objetivos que pretende conseguir. La relación Mentor/Mentorizado se debe basar en una confidencialidad y confianza mutua.

Un buen Mentorizado debe estar dispuesto tanto a aprender como a desaprender. En muchas ocasiones, las creencias limitantes son las que impiden desarrollarse plenamente tanto a nivel personal como profesional. Un buen Mentor podrá detectar si es que existen creencias que limiten las oportunidades de su mentorizado, pero sin que éste esté abierto a desaprender y volver a aprender para adquirir hábitos más efectivos, difícilmente se podrían alcanzar resultados eficientes.

Como Mentor, Joaquín Morales, cuenta con la capacidad, el poder y la energía suficiente como para influir positivamente sobre sus Mentorizados y ayudarles a maximizar todo el talento y potencial que llevan dentro. Manejará herramientas como la escucha activa y la empatía. Inspirará al Mentorizado para que se plantee metas altas y esforzarse para conseguirlas, estimulándole y provocándole los retos, la motivación y la ilusión que se requieren para mejorar el rendimiento y, finalmente, alcanzar el éxito.

Proceso del Mentoring

  • Establecimiento de los objetivos específicos a conseguir.
  • Definición del calendario de reuniones.
  • Determinar las responsabilidades tanto del Mentor como del Mentorizado.
  • Fijar los indicadores de progreso y de consecución de objetivos.
  • Diseño de estrategias y planes de actuación.

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